La elección del calzado laboral influye de forma directa en la seguridad diaria. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), una parte importante de los accidentes laborales afecta a pies y piernas, por lo que usar calzado adecuado reduce riesgos y mejora la prevención. Aquí te dejamos las claves:

Qué es el calzado de seguridad

El calzado de seguridad protege el pie frente a riesgos habituales en el trabajo. Este tipo de calzado incorpora materiales resistentes que absorben impactos y aíslan el pie ante superficies inestables o temperaturas extremas. Por ello, son una parte imprescindible para cualquier empresa que necesite protección en el uniforme laboral, ya que cualquier descuido provoca lesiones que alteran la actividad diaria.

Esta decisión marca la diferencia entre un día seguro y una incidencia que obliga a detener tareas esenciales. Sin embargo, no todos los oficios requieren el mismo nivel de protección. Estos son los niveles de protección de un calzado de seguridad:

  • SB: protección básica en la puntera.
  • S1: Este calzado incorpora una puntera que resiste impactos de hasta 200 J y añade absorción de energía en el talón. Se usa en logística o almacenes, donde el riesgo se mantiene en niveles bajos.
  • S2: El modelo conserva todas las prestaciones de S1 y suma una resistencia eficaz al agua. Es habitual en fábricas o tareas al aire libre.
  • S3: Esta categoría añade una plantilla antiperforación y una suela con un relieve que mejora el agarre. El pie queda protegido ante restos punzantes o superficies irregulares, algo frecuente en construcción e industria pesada.
  • S4: La bota se fabrica con materiales completamente impermeables y mantiene una puntera de seguridad, además de propiedades antideslizantes necesarias en alimentación o limpieza.
  • S5: El calzado reúne todas las características de S4 e incorpora una plantilla antiperforación junto a una suela que aumenta la tracción. Se usa en trabajos con riesgo alto como agricultura, pesca o construcción en zonas con escombros.

5 razones para usar calzado de seguridad

El trabajo diario expone el pie a riesgos que pasan desapercibidos, por eso resulta tan útil conocer las razones que explican por qué el calzado de seguridad marca una diferencia real en la seguridad de cualquier actividad profesional:

Cumplir con la normativa de prevención de riesgos laborales

La normativa que regula el calzado de seguridad sigue la EN ISO 20345, activa desde 2011. Esta norma explica qué debe tener un calzado para proteger al trabajador y marca obligaciones que todas las empresas deben cumplir. Sus actualizaciones han fijado los niveles de resistencia y pruebas que confirman que el calzado ofrece una protección fiable en el uso diario. Además, han aportado unos criterios más exigentes:

  • Resistencia al deslizamiento: El calzado mantiene un agarre firme en superficies difíciles y reduce caídas en entornos húmedos o inestables.
  • Comportamiento frente a perforaciones: La suela evita que objetos afilados atraviesen el calzado y protege el pie ante restos peligrosos.
  • Absorción de energía en el talón: El diseño amortigua impactos y disminuye la carga que soporta la articulación durante la jornada.
  • Composición de materiales y pruebas de envejecimiento: Los ensayos verifican que el calzado mantiene su rendimiento tras el uso continuado y en distintas condiciones.

Prevención de la postura

El calzado de seguridad puede aportar beneficios más allá de proteger frente a golpes y es capaz de ayudar a mantener una postura correcta. De hecho, un estudio publicado en Applied Ergonomics afirma que un calzado con materiales amortiguadores reduce la fatiga muscular y mejora la postura en trabajadores que pasan muchas horas de pie.

Para lograr ese apoyo, el calzado debe incluir un arco plantar acolchado. Así el pie y el tobillo mantienen alineación con la pierna. Esa alineación reduce la tensión en la espalda. Además, la suela y la estructura deben distribuir bien el peso corporal. De esa forma se reducen molestias en la columna, rodillas y caderas, comunes con calzado inadecuado.

Reduce los accidentes

Los accidentes laborales pueden aparecer en cualquier entorno, aunque cada empresa debe intentar que sean mínimos. Una buena parte de esos incidentes se produce por superficies inestables, golpes inesperados o materiales que ponen en riesgo al trabajador. Así, el calzado de seguridad mejora la estabilidad, protege el pie ante impactos. Estos son algunos de los accidentes que ayuda a evitar:

  • Aplastamientos por caída de objetos pesados.
  • Cortes o perforaciones por objetos punzantes.
  • Resbalones o caídas en superficies mojadas o irregulares.
  • Quemaduras químicas o térmicas.
  • Electrocuciones en zonas con riesgo eléctrico.

Mayor durabilidad

El calzado de seguridad se fabrica con materiales resistentes que mantienen su forma y su capacidad de protección durante más tiempo que un zapato convencional. Esto también se aplica a la calidad de los uniformes profesionales, que ofrecen mejor rendimiento y mayor vida útil. Aun así, muchos usuarios mantienen el calzado más allá de su vida útil y reducen su seguridad. Estos son algunos de los signos de desgaste que reducen la protección:

  • Suelas lisas que aumentan el riesgo de caídas. 
  • Puntera deformada que pierde capacidad de impacto.
  • Material cuarteado que deja pasar agua o químicos.

Protección climñaticas adversas

El calzado de seguridad debe responder a entornos donde el clima o las condiciones de trabajo añaden riesgos. La normativa incluye requisitos adicionales que refuerzan la protección cuando la temperatura, la humedad o la electricidad estática ponen en peligro al trabajador.

  • HI: Aislamiento del calor.
  • CI: Aislamiento del frío.
  • WRU/WR: Resistencia al agua o impermeabilidad total.
  • ESD: Control de la descarga electrostática.
  • Estas propiedades resultan esenciales en logística, energía, alimentación o laboratorios.

Lo más importante a tener en cuenta para elegir calzado de seguridad

Elegir el calzado adecuado marca la diferencia entre una jornada segura y un riesgo innecesario. Esto son algunas de las cosas en las que te tienes que fijar:

  • Nivel de protección según la normativa (S1–S5).
  • Tipo de suela y agarre.
  • Puntera y resistencia a impactos.
  • Comodidad y ajuste durante toda la jornada.
  • Necesidades específicas del entorno de trabajo.

En Europa Promotex sabemos que cada entorno laboral exige un nivel de protección distinto y que la comodidad influye de forma directa en el rendimiento diario. Por ello, te ayudamos a elegir el calzado que mejor se adapte a tu trabajo.